Archive for 30 marzo 2008

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El caníbal de Rohtenburg. La cena servida

Domingo, 30 marzo, 2008

Otra película más para la colección: El caníbal de Rohtenburg.

Rohtenburg

Bueno, una película basada en un escalofriante hecho real. El caso del caníbal de Rotemburgo, Armin Meiwes, que digirió a Bernd Brandes. El caso real no nos concierne sino la realidad de esta película.

Primeramente decir que la película empecé a verla con el desconocimiento de que se trataba del caso real, al principio sale Katie Armstrong, estudiante americana de una tesis sobre psicología criminal que elige el caso del caníbal de Rohtenburg: Oliver Hartwin que conoce a Simon Grombeck por un foro de internet y lo devora. Un hombre que quiere comer carne humana y otro hombre que quiere comerse su propio pene, mezcla explosiva. Si Simon hubiera visto Shortbus y las habilidades de su prota no hubiera necesitado quedar con otro para autotragarse el pene y no tendría que ser devorado por Oliver, ejem. Una película de casos reales, ya nos sabemos el final…

En cambio, esta película me agradó bastante, una película que bien se puede dividir en dos partes que se entremezclan: la de Katie que busca la información y la vida de los dos participantes del convite. Una película de ritmo lento, de estilo oscuro y angustioso. La historia sublime de los dos hombres, lleno de flashbacks que enganchan, que te sumergen más en la trama y te hace muy partícipe de la película, te absorbe hasta despertar la sensibilidad en las últimas escenas.

En cambio la parte de Katie buscando la información la han convertido en un psicothriller sin mucha chicha, con escenas de suspense y terror que no tienen nada que ver con la película y la base de ella. La actriz no sale bien parada en esta parte, no engancha, no se hace creíble, las partes de terror no están nada trabajadas, ni las de suspense. No sé en qué estaba pensando Martin Weisz con estas escenas, seguramente rellenar y darle más minutos a Felicity porque en la historia principal no saldría, aparte de que la película no es muy larga, la verdad, pero las escenas de la estudiante son, cuanto menos, de relleno y de sopor, deseando que vuelva la historia de los dos hombres que es la que de verdad importa. Ejemplo de escena brutal de suspense:

ATENCIÓN SPOILER: Katie intenta buscar afanosamente el vídeo que Oliver grabó de su “festín”, deja mensajes en foros de internet buscando que te busca y recibe un correo que dice que tiene el vídeo, que le de la dirección para podersela enviar. Uy, que sospechoso, que de suspense… Katie, estudiante modelo tonta, le da la dirección… ¡de su casa! ¡Pero mujer! Usa un apartado de correos… estos estudiantes de hoy en día… Pues eso, que le dan al timbre de su casa y ella con mucho miedo, música de suspense, abre la puerta y el vídeo buscado y nadie más. Cierra la puerta corriendo y echa la llave.

Pues vaya escena de suspense… decirlo, que la película la estropea la parte de la estudiante, que no está muy bien lograda. Sobra. Haz un film de 60 minutos y quita esas escenas que a nadie le importan.

Los dos actores se salen, saben caracterizar a sus personajes, fríos, distantes, con pasados oscuros y turbios, geniales, lo mejor de la película, la escena del encuentro entre ambos, el acto de canibalismo que si has estado sumergido en la historia desde el principio causa sensaciones de asco, pena, te sensibilizas con los personajes y sus deseos más oscuros.

Decir que buscando info de esta película tiene varios premios en el festival de Sitges de 2006. Recomiendo que la vean y que pasen un rato “agradable”. Una película que no me importaría volver a verla más adelante para sacarle más jugo y que no le doy más puntuación que repetible por las escenas malas de la estudiante. He dicho.

Hurón

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Moscow Zero. Demasiado frío.

Viernes, 21 marzo, 2008

MoscowZero

Con un muy buen comienzo introductorio a través de una voz en off narrando una antigua leyenda sobre los túneles que hay bajo la ciudad rusa y que, como todo el mundo sabe y cree, interconecta lugares religiosos ya sea iglesias, conventos, etc; empieza esta película que se desploma a las primeras de cambio.

La película trata sobre Owen, un párroco que va a la búsqueda de su amigo antropólogo Sergei Spassky que se ha metido en los túneles tras una leyenda que habla de demonios que se comen a los vagabundos sin dejar rastro y que no sabe nada de él, suponemos desde hace mucho tiempo porque sino no iría a buscarlo. Tras formarse el grupo que va a ir tras él: dos rusos que les guiarán por los túneles, el párroco Owen y un ex-compañero que dejó tirado a Sergei, viajan por el metro hasta lo que llaman la superficie a buscar a Tolstoy, el amigo borracho de Sergei y el que se supone que le ha dado toda la información necesaria. Para que puedan imaginarse a grosso modo la película, el encuentro fue más o menos así de vacío:

Tras darle una botella de alcohol, Tolstoy decide por fin atenderlos y le pregunta el cura: ¿Está Sergei abajo?. A lo que éste responde que sí, el otro dice que vale y le desea suerte porque la va a necesitar (la misma que yo necesité para no quedarme dormido).

Si el personaje más misterioso e importante aporta esta información a la historia, imagínense el devenir del resto de la película. Es tan mala y aburrida que para hacerla más amena se entremezclan escenas del grupo de búsqueda, Sergei tratando de encontrar algo, unos niños que recorren los túneles como si fueran fantasmas y lo que se suponen que ven los demonios. Al principio es soportable ya que te mete un poco en la trama, pero esa misma forma de montaje te saca de ella cuando ves por quinta vez a los niños corriendo sin más, a Sergei dando vueltas hablando solo y la visión de los demonios que, por cierto, son muy selectivos, sólo matan a los extras y a los personajes odiosos: uno de los rusos y cómo no, el ex-compañero de Sergei.

Y lo peor de todo es que es una película de miedo y lo único que da es sueño. Los demonios no se ven ya que son sombras, se explica muy poco el por qué y no hay ni un momento de suspense o tensión. Todo sucede tan lánguidamente que incluso los actores forman parte de los túneles, no son nada expresivos. Sí, hablan mucho de miedo pero como si estuvieran en casa tomando una cerveza.

La directora, Luna, ha querido hacer una película tan alejada de lo comercial que ha desperdiciado una película que podría haber sido muy entretenida ya que tenía todos los elementos necesarios: sociedades bajo tierra, elementos sobrenaturales y una historia de dolor que ocurrió en un convento y que es la causa de todo. Espero que fuera un encargo. Lo único bueno que tiene es el juego de color que van del azul al rojo dependiendo de la situación.

La película dura una hora y cuarto aproximadamente, cosa que se agradece cuando no es una película buena. Lo malo es que después de verla me he quedado igual que si hubiera visto una que durara más de dos horas. No la vean. Y si la ven, que sea a una hora en la que estén muy despiertos, abstenerse después de comer o bien entrada la noche. Querréis más al sofá que el televisor.

 

Más info: http://www.imdb.com/title/tt0488164/

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Shortbus. La película disfraz.

Martes, 18 marzo, 2008

Bueno, mi primera crítica de cine va a ser para esta película.

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Shortbus

¿Qué es esta película?

Esa creo que es la pregunta cuando empiezas a visionarla, primeras escenas: un colega grabándose en una bañera sus genitales, viendo como mea y después como hace burbujas con sus gases; una dominadora del sado dándole con el látigo a un jovencito; una pareja (la mujer chino-canadiense) haciendo el amor en diferentes posturas; el mismo colega del principio se está grabando intentando hacerse una automamada; la dominadora dando con el látigo y el jovencito masturbándose; la pareja sigue con más posturas; el colega que se llega en su afán de automamada y se corre en su misma cara; el jovencito azotado que se corre y deja el manchurrón en una pintura moderna-abstracta-trazos; la pareja que termina de chuscar y acaba la presentación.

Bien, John Cameron Mitchell, te has quedado a gusto. Me encantan estas películas que son de género independiente y como tal pueden hacer lo que les venga en gana. En sí, es una película coral, donde hay tres historias diferentes que se cruzan en un garito, Shortbus, que es un lugar de ocio que quieras, donde hay una mezcla de gente dispar, una pequeña tienda de los horrores, con salas para darle a la orgía entre lo que quieras.

La película trata sobre Sofie, la chino-canadiense, que es anorgásmica, amén de ser una terapeuta sexual, busca su manera de lograr un orgasmo en Shortbus, aconsejada por una pareja de gay Jamie y James, éste último es el del principio que se autofelaba, que han ido a ver a la terapeuta porque quieren abrir su relación a más personas y quieren un consejo. En Shortbus, Sofie encuentra a Severin, que es la dominadora que le gusta hacer fotos con su Polaroid y decorarlas, ésta tiene el problema de que no tiene un novio fijo y sólo tiene orgasmos con su mano.

La historia sigue desarrollándose, con el tema referente sexual en casi todas las conversaciones, con escasos golpes de humor muy acertados, agregándose personajes nuevos a la trama, como el pequeño Ceth con el que Jamie y James hacen un trío y creo que la escena más transgresora de la película. ATENCIÓN SPOILER: Mientras están con las bocas ocupadas comiendo “palos de nata”, empiezan uno a entonar en el ojete del otro el himno de EEUU, situación bastante surrealista y cómica. Seguro que allí ha dado mucha polémica.

Bueno, decir tiene que la película es explícita, que todo se ve con tal naturalidad así que no puedo enmarcar esta película en el género erótico porque no tiene nada de sensual, las escenas de sexo son crudas, rozando la pornografía, creando polémica. Cuando la estaba viendo pensaba que era una película porno con más guión que el resto. A su favor decir que consiguió despertarme y que te quedas viéndola por pensar, ¿y ahora qué se va a invertar el guionista y director?

De positivo de la película no hay nada, quitando los actores que hacen creíbles sus disparatadas historias, así que la condeno a mi primer engendro, no me ha gustado, tampoco soy muy puritano para que me provoque y monte el espectáculo. Allá vosotros si queréis verla.

Hurón