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Todos los Niños Invisibles. Ficción realista

Jueves, 26 junio, 2008

Siete directores (entre ellos considerados algunos de los grandes) para siete historias escalofriantes que no te dejan impasible. Esta película son siete cortos que narran la vida de los niños dependiendo de la zona en la que nacen. Ante su carácter de clara denuncia, la película se centra en la dureza de la vida de estos niños. Empezaré hablando de cada corto porque al ser tantos directores con bastante personalidad, la calidad varía escandalosamente entre corto y corto (quedando muy mal parados los más conocidos como John Woo o la familia Scott). Seguiré el mismo orden de los cortos como en la película.

Tanza de Mehdi Charef. Historia de un niño africano secuestrado para formar parte de la guerrilla que lucha contra el ejército. Realizada sin alardes y el corto que es más denuncia que arte de todos. No da para mucho más hartos de ver películas que también tratan el tema de los niños de la guerra como Diamante de Sangre con mucho más presupuesto.

Gitano Azul de Emir Kusturica. Un niño abandona el correccional y se ve obligado a delinquir de nuevo por culpa de su padre que vive así de todos sus vástagos. Kusturica en su línea, personajes muy extravagantes (el director del correccional), música briosa y escenas muy cómicas (el niño pequeño vestido de rapero que baila agarrándose los huevos es lo mejor). Al ser una cascada de imágenes y sonidos, desvía la atención y no llega a amargarnos la existencia.

Los niños de Jesús de América de Spike Lee. Para mi gusto la mejor de todas. La más dramática y dura (tal vez porque toca un tema más cercano a nuestra vida cotidiana). La existencia de una niña de padres drogadictos con SIDA. Grandísimas actuaciones y un guión que no da respiro.

Bilu e Joáo de Kátia Lund. Dos niños de las fabelas de Brasil subsisten recogiendo basura reciclable por todo São Paulo. Buen corto, moderno  y que permite un halo de esperanza al reflejar sólo la pobreza sin ninguna maldad que suele ir acompañada a ella.

Jonathan de Jordan y Ridley Scott. Uno de los peores cortos. Un atormentado fotógrafo de guerra se convierte en un niño y con dos amigos más corretean por el bosque hasta que aparecen inmersos en una guerra (despliegue técnico de efectos y dinero en este punto del metraje). Luego pasa el tiempo con niños refugiados que estaban escondidos hasta que cesaran los tiroteos y las bombas.

Ciro de Stefano Veneruso. Dos chavales italianos se dedican a robar a pequeña escala para sacarse un dinero y disfrutar de las atracciones de un abandonado parque de atracciones. El corto más flojo de todos salvo la interpretación de los chavales (deja en bragas a los críos de Barrio).

Song Song y el pequeño gato de John Woo. Las vidas de una niña rica y una pobre se entrecruzan en este corto con estilo muy asiático. Todo gira en torno a una muñeca de porcelana que una desecha y la otra lo abraza como si fuera la única cosa bonita que puede recibir el resto de su vida. El corto más técnico de todos y montado como la típica historia asiática bonita de pena.

En general, imprescindible metraje para ver buen cine y con mensaje. Esta película te abre los ojos, explota la burbuja que ha creado este mundo de bienestar y tecnología y nos enseña que somos unos privilegiados sólo por el hecho de nacer en un lugar determinado, la suerte. Aún así, no le damos ningún valor. Es más, como una frase de la película; olvidamos que hemos sido niños.

Esta película remueve la conciencia violentamente y aunque es ficción, casi todos los cortos podrían pasar por documentales. A mi parecer, sobra el corto de la familia Scott. Demuestran que están en ese conjunto de gente que realmente no sabe lo que pasa en el mundo. Hecho totalmente diferente si lo comparamos con la realización de Spike Lee, obra sublime y exacta en todos sus aspectos sin necesidad de recurrir a la sensiblería, la metáfora o poesía. Tanza, Gitano Azul y Bilu e Joáo le van a la zaga pero el hecho de estar desarrolladas en situaciones geográficas apartadas, el tema que tratan que es mucho más conciso y quitarle hierro al asunto como le ocurren a Kusturica y Lund no hace que nos lleguen al corazón. Sobre Ciro indicar que es una obra menor pero el principio donde el niño hace sombras chinas sobre la pared acompañado con música me encantó, al igual que el final donde se ve que prefieren las fichas de los cacharritos que el dinero, es clara imagen que, en definitiva, son niños. Añadir que los chavales retratados son los que nos encontramos todos los días por la calle; Canis, como dicen por aquí. Sobre el corto de John Woo prefiero no hablar. Poblado de trampas y buscando la lágrima fácil, es el peor corto de todos si no fuera porque encuadra a chinitas que siempre quedan muy bien cuando lloran o lo pasan fatal.

La recomiendo fervientemente por el tema que tratan y porque todos los cortos tienen calidad, aunque se nota quién está en este mundo por el dinero y para entretener y los que no. No hay que dejarla de ver para que nos ponga los pies en el verdadero suelo.

 

Más info: http://www.imdb.com/title/tt0411098/

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One comment

  1. gracias



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