Archive for 29 agosto 2008

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4 meses, 3 semanas, 2 días. La perfección de lo correcto.

Viernes, 29 agosto, 2008

4 meses, 3 semanas, 2 días es una película atípica, con las excelentes críticas provenientes de haber ganado Cannes y el Festival de San Sebastián en 2007. Película rumana, primera de una serie que se titula “Relatos de la edad de oro” que tratan sobre la década de los 80, finales de una época de comunismo de Rumanía.

Otilia y Gabita son compañeras de habitación en una residencia de estudiantes, Otilia alquila una habitación de hotel barato y se pone en contacto con un misterioso hombre que se hace llamar Sr. Bebe, matasanos de oficio para practicar un aborto a Gabita, que está embarazada y está prohibido en el país. Esta es la sinopsis reducida de la película, simple, llana y efectiva.

Cristian Mungiu, director y guionista, no ha tenido ganas de ostenticidad, no ha adornado la película con fotogramas bellos, iluminación excesiva… se ha centrado en lo básico, narrando una historia que no tiene belleza, que es oscura, como en la época de comunismo en su país. Historia intimista narrada como si fuéramos espías, los actores en ningún momento miran a cámara. Rodada en espacios naturales, cámara a hombro, planos completos, sin cortes, Otilia nos muestra su historia, sus dificultades para que su amiga aborte y no se entere nadie.

La película excede en silencios, escenas exentas de mucho movimiento y grandes silencios de guión. Cosa que peca mucho y hace que la película se espese, se haga pesada. Bastante acertado en algunos aspectos esta estrategia, como por ejemplo la cena de la familia Radu donde Otilia y Adi, su pareja, son espectadores a los diálogos de los padres y sus amigos. En esta escena es donde mayor se demuestra que somos unos espías en la historia. Los diálogos son secundarios, centrándonos en el devenir de Otilia, su cruzada para ayudar a Gabita.

Actores con papeles muy marcados, cada uno defiende bien su puesto. Anamaria Marinca en el papel de la luchadora Otilia; Laura Vasiliu en el papel de la ingenua Gabita; Vlad Ivanov en el papel del matasanos Sr. Bebe; Alexandru Potocean en el papel del desconcertado Adi Radu. Personajes muy completos y simples, acordes a la estética del film. Nadie tiene un pasado oscuro, nadie tiene grandes monólogos de guión, nadie tiene alma de héroes. Son personas, simplemente eso.

Una película minimalista, intimista, austera, nos invita a reflexionar, a disfrutar y atacar nuestra consciencia, ataca al aborto y al antiaborto, nos invita a descubrir la década de los 80 en Rumanía, el fin de la dictadura comunista.

Recomiendo visionar esta película, recomiendo que la disfruten.

Hurón.

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Wall·E (Batallón de Limpieza)

Domingo, 24 agosto, 2008

Recién salida del horno de Disney y Pixar, es una gran historia que hace reflexionar, una muy agradable sorpresa teniendo en cuenta cómo está el panorama cinematográfico últimamente. Ir al cine pensando que vas a ver una peli infantil y cuando se desarrolla es una maravillosa historia que toca muchos temas como la naturaleza, la contaminación, el consumismo, la comunicación, el compañerismo, la soledad, la indiferencia y el amor.

Hace 700 años los humanos abandonaron la Tierra debido a la gran cantidad de residuos acumulados que hacían el planeta inhabitable. Lo que en su origen sería un crucero de 5 años, se convirtió en una estancia durante generaciones de comodidad absoluta, incluso la comida es bebible para no tener que esforzarse en masticar. Mientras, en la Tierra, un grupo de mini robots se encargarían de limpiarla y cuando la naturaleza volviera a renacer volverían, pero al poco tiempo se dan cuenta que la tierra está perdida y que sus planificaciones estaban equivocadas.

Wall·E es uno de esos robots, de hecho, después de tantos siglos, el único que queda activo. Pero es más que una simple máquina de limpieza, es un ser vivo pues siente alegrías, tristeza, soledad, nostalgia, curiosidad, incluso tiene una colección de objetos que ha encontrado a lo largo de tanto tiempo de trabajo que cuida como a un tesoro. Sin embargo, no está solo del todo, tiene a una cucaracha de mascota que hasta cae bien aunque en la realidad den tanto asco.

Un día, mientras está de vuelta hacia su refugio, descubre la llegada de una nave espacial que deja allí algo… es Eve, un robot que sondea la superficie terrestre en busca de vida natural sin éxito y que es algo arisca con lo que le asusta. Eve y Wall·E se conocen y se muestran mutuamente aquellas cosas que por sí mismos y solos no conocían.

Pero será Wall·E, el que sin ser consciente, dará el primer paso para la recuperación de la vida, esa vida que los humanos nos encargamos de aplastar y destruir.

Es un trabajo muy interesante de la factoría DisneyPixar, muy completa y con humor, lo que aún es más meritorio si tenemos en cuenta que los diálogos son mínimos aunque la presentación del mensaje es claro y da de frente al espectador.

Después de verla no pude evitar reflexionar lo que estamos haciendo con la vida, la estamos destruyendo, acumulando toneladas incalculables de residuos que cualquier día nos invadirán y tendremos que plantearnos huir a otro lugar de la Tierra o de la galaxia, si nos ponemos futuristas, donde empezaremos a iniciar un nuevo proceso de destrucción, pues allí donde vamos lo modificamos y contaminamos sin miramiento y control.

Sólo tenemos una vida (aunque puede que nos reencarnemos en una mosca o en lo que nos toque) pero detrás vendrán nuestros hijos, sobrinos, nietos… ¿Somos capaces de ser tan irresponsables que nuestra filosofía sea que “arreen los que vengan detrás”? Espero que estemos a tiempo de evitar llegar a la situación reflejada en esta historia pero lamentablemente no van muy desencaminados con el futuro que nos espera.

Tengamos un poco de conciencia de grupo y a todos nos irá mejor.

Saludos y hasta la próxima, Chuss.