Archive for 28 octubre 2008

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Vacas. Vascos castizos.

Martes, 28 octubre, 2008

Revisemos la ópera prima de Julio Medem, unos de los directores más en forma del panorama español. Vacas nos cuenta la historia de dos familias durante tres generaciones, desde las Guerras Carlistas de 1875 hasta la Guerra Civil Española en 1936.

Las familias Mendiluce e Irigibel llevan varios años enfrentadas a raíz de un suceso ocurrido durante las Guerras Carlistas. En esta guerra Manuel Irigibel, un aizkolari (cortador de troncos profesional), llega a la trinchera donde está el sargento Carmelo Mendiluce, ambos luchan del bando de los carlistas. Manuel está muy asustado y, aprovechando la muerte de Carmelo, finge estar muerto para escapar en un carro de cadáveres, pero teniendo a un testigo directo, un joven Ilegorri que está de chico de los recados en la trinchera. Cuando se escapa se encuentra a una vaca y empieza su obsesión por ellas. Tintes surrealistas en la obsesión de Manuel pintando vacas, sospecho que un símbolo a Dalí.

Ambas familias viven en el País Vasco, en la misma ladera, separados por un pequeño bosque. Durante estos años sucederán enfrentamientos, historias de amor no aceptadas, relaciones incestuosas, el triunfo de un aizkolari, etc.  hasta que la historia infantil de Peru Irigibel y Cristina dejen de lado las antiguas disputas familiares para descubir esta historia vista desde los inocentes niños. Ellos dos descubrirán realmente la naturaleza de su abuelo Manuel y su extraña obsesión por las vacas.

La película fue un gran éxito, avalada por la originalidad del rodaje. Es una película que narra dos familias típicas vascas rurales, sin tópicos. Acompaña a la película unos grandes efectos de sonido y unos movimientos de cámara entre la espesura del bosque y prados, como si fuéramos vacas testigos de la historia entre los Mendiluce y los Irigibel. Con esta película Medem creó su estilo que mantuvo durante el resto de sus películas. Fue el puente del éxito de dos actores españoles que tuvieron después un ascenso meteórico: Emma Suárez como Cristina y Carmelo Gómez como el trío Manuel, Ignacio y Peru Irigibel, ambos dos hacen papeles correctos, siendo muy chocante que Emma Suárez haga un papel de una niña joven cuando ya se nota que es mayor. Ambos repetirían con Julio Medem en “La Ardilla Roja” y en “Tierra”, Emma Suárez haciendo papeles con mayor carga sexual, exigencias de los siguientes guiones que escribía Medem. Esta pareja de actores también coincidieron en el reparto protagonista en lás dós últimas películas de Pilar Miró. En la película también aparecen actores de peso como Karra Elejalde, Ana Torrent y Pilar Bardem.

La película falla en el elenco de la familia, hay personajes que no se conoce muy bien qué relación tienen genalógicamente, aunque es perdonable porque son secundarios que no pinchan nada. Más criticable es el perosnaje de Cristina con este fallo que sí tiene un papel más protagonista. Quizá las grandes metáforas que siempre mete Medem en sus películas sean de difícil comprensión, por lo menos por mi parte esta película es llana en argumento y muy simple, a la vez que efectiva. También veo que le resta un poco de credibilidad el que los actores hagan varios personajes, aunque sean de la misma familia. Ya he dicho Carmelo Gómez como Manuel, Ignacio y Peru Irigibel; Elejalde como Ilegorri y Lucas; Kandido Uranga como Carmelo y Juan Mendiluce.

Disfrutemos de estos vascos de pocas palabras, de una historia de dos familias, Montescos y Capuletos en las vascongadas.

Hurón.

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Novio de Alquiler

Sábado, 11 octubre, 2008

Comedia romántica de 1997, protagonizada por una facialmente desconocida Jennifer Aniston. Aparentemente es sólo otra comedia entretenida y no más, pero, además de ser bastante completa, viene a reflejar algo muy actual en el ambiente laboral como es que el jefe decide según nuestro aspecto y lo hasta el cuello que estemos económicamente, mejor si tenemos hipoteca, letras del coche, familia que alimentar, etc., lo merecedores que somos de un ascenso, de tener mayor responsabilidad o todo lo contrario, pues saben cuándo estaremos dispuestos a aceptar cualquier condición infrahumana por no quedar parados.

Una situación que aunque la veo a diario aplicado a la vida real, no deja de impactarme; sobre todo porque no sólo se trata que los jefes nos expriman y presionen, sino que los trabajadores se lo permitimos en muchas ocasiones por miedo, auténtico pánico, por no ver más allá de lo conocido, por pensar que nos falta experiencia, nos sobran años, tendremos que salir de nuestra parte de la ciudad para ir a trabajar en coche a otra población, si me quedo en paro nunca volveré a trabajar… Debemos ser más optimistas y tener presente que una empresa se sustenta de los trabajadores, que salir de tu ciudad no es tan malo, seguro que conoces pueblos cercanos que de otra forma no hubieras visitado. En definitiva, que nuestra actitud lo es todo y si nosotros no nos vemos capaces, tampoco los otros nos verán así.

La historia versa sobre Kate, una publicista de 28 años, soltera y sin compromiso que vive de alquiler y con unas enormes ganas de comerse el mundo y poner un anuncio en Times Square o en la Super Bowl. Es muy buena en su trabajo y está haciendo que su empresa esté cada vez consiguiendo más cuentas de productos a publicitar, pero a la hora de repartir las responsabilidades para ya desarrollar las campañas, no cuentan con ella, lo que provoca su indignación y le hace ir a pedir explicaciones a su jefe. Es entonces cuando éste le dice en su cara que al contrario que los demás, que sí tienen un puesto de responsabilidad, es porque tienen una vida que “no se pueden permitir”, lo que le garantiza que irán a trabajar cada mañana, cosa que no pueden asegurar que ella haga y además se exponen a que se pase a la competencia en el momento que le ofrezcan algo mejor. Aquí es cuando su amiga  y compañera le dice a su jefe que sí tiene compromisos y que tiene un novio con el que se acaba de prometer, lo cual es falso aunque el chico al que se refiere existe, es un amigo de un amigo al que conoció en una boda y del que tiene una foto. A partir de ese instante empiezan los enredos y la parte más cómica del film.

chuss

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Cuando el Viento Sopla. La imbecilidad de la guerra

Viernes, 10 octubre, 2008

Film de animación de finales de los ochenta que visualmente no ha aguantado el paso del tiempo aunque la temática sigue vigente a pesar de la desaparición de la Guerra Fría.

Narra la peripecia de una pareja de viejecitos que decide prepararse ante la inminente guerra que se avecina según los medios de comunicación con la única ayuda de folletos informativos del ayuntamiento y el gobierno.

La película gira en torno a una simplicidad que llega a ser insultante. No se puede ver con la mentalidad de ahora (veinte años después). Hay que entenderla en su contexto y, sobre todo, los personajes; son dos ancianos, y cuando digo ancianos, ancianos de verdad, de estos que chochean y mezclan el pasado con el presente, que no tienen ni idea de dónde viven, etc. Creo que todos hemos tenido un familiar así o al menos hemos conocido a alguien, preguntadle a esas personas, si aún viven, algo duro que les pasara en el pasado y comprobaríais que esta película no tiene un guión inocente, sino que es demasiado real, tanto que llega a desesperar como cuando hablamos con una persona de estas características hoy, incluso veinte años después. A esto, añadirle que los conocimientos de la población de ahora sobre las bombas atómicas está a años luz de aquella época. Si sois capaces de superar este escollo (que no es nada fácil porque llegas a pensar que los personajes más tontos no pueden ser), descubriréis uno de los mejores metrajes contra la guerra que se hayan podido realizar.

Mezclando los dibujos animados con la animación fotograma por fotograma y junto a ese guión tan… simple y bobalicón, se esconde una crudeza tan dura y seria que nos deja con el corazón en un puño y, atentos, sin ningún uso del sentimentalismo. El director, Jimmy T. Murakami, en ningún momento trata de entristecernos cogiéndole cariño a esta pareja de viejos para que lo pasemos mal con ellos. No. Va mucho más allá. Esta película tiene una profundidad tan insondable y triste que no necesita ningún superfluo artificio común en el cine de hoy en día abanderado sobre todo por el cine americano y asiático. Esto se sirve en frío y en frío entra en nuestro espíritu para dejarnos hundidos (para todo aquel que piense y tenga algo de sensibilidad y conciencia global, claro). Aparte de tontos, esta pareja ama la guerra porque vivieron la Segunda Guerra Mundial en el bando de los buenos y ganaron por la libertad y esas cosas. Esto provoca que la visionemos desde un punto de vista mucho más alejado ya que no permite en ningún momento la afinidad con los protagonistas logrando así un alegato fuerte, inexcusable, objetivo y bien cimentado contra la guerra. Esta película muestra que el pacifismo no es ninguna tontería new age ni parapeto de los débiles.

Por último, sólo señalar que aunque el tiempo no ha pasado en balde, las imágenes son bastante buenas llegando a unas transiciones sublimes que están a la altura de la película Pink Floyd: El Muro, otra que tampoco aguanta muy bien el paso del tiempo pero que tiene unas excelencias artísticas admirables.

Más info: http://www.imdb.com/title/tt0090315/

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Ellos. Juegos malditos.

Lunes, 06 octubre, 2008

Ellos (Ils) es la primera obra del tándem formado por los franceses David Moreau y Xavier Palaud, que después hicieron el infumable remake de The Eye (Visiones), bien revisada por mi compañero Impala. En esta revisan un caso basado en una historia real en Rumanía donde una pareja sufre las consecuencias de un grupo de asaltadores.

Todo comienza de una manera tipiquísima donde una mujer conduce su vehículo con su odiada hija, sufre un accidente en una calzada de un bosque y desaparecen ambas a manos de algún perturbado-loco-psíquico-asesino.

Clémentine es una profesora de francés en un colegio de Rumanía. Después de volver del trabajo y cruzarse con una grúa y un par de patrullas de la policía que están retirando el coche de la primera escena, va a su casa donde vive con su novio Lucas que es novelista, una mansión antígua en medio de la nada que están reformando. Todo transcurre con total normalidad hasta que cae la noche. Ambos se dan cuenta que no están solos en la mansión, que han entrado una serie de personas para acosarles. Todo cambia, ahora nada más que intentarán sobrevivir a toda costa.

La película abusa de planos oscuros y mal definidos para crear un ambiente tenso donde la pareja, que tiene todo el peso de la película, intentan buscar salidas al encerrarse en su propio cuarto. Este abuso provoca un poco de desconcierto porque no se distinguen muchas veces las siluetas de los actores. Otros planos los ruedan a cámara fija con mucho granulado como si fueran cámaras de seguridad las que están filmándolo. Ruidos extraños, con una sonoridad estupenda el film, que es la que crea el mejor ambiente porque tanto Michaël Cohen y Olivia Bonamy, la pareja de actores, no convence, quizá un poco más Olivia. El guión no tiene giros argumentales que sorprendan excepto en el final que es un poco predecible; no tiene mucha credibilidad un guión donde los acosadores parecen omnipresentes y conocen mejor la casa donde vive la pareja que ellos mismos. Muy de agradecer que la película dure 70 minutos, porque el guión no da para más, aparte de que hay un par de escenas totalmente de relleno.

La película no aburre, que ya es algo, no asusta, que es muy malo siendo este género el importante en el film. El recurso más abundante es el de escena de golpe y tachán de sonido, recurso bastante trillado y que no da miedo. Pienso fríamente que desde “El proyecto de la bruja de Blair” el género de terror está herido de muerte.

Esta pareja de directores-guionistas tienen bastante claro que su género va a ser de terror, es más, están en proceso de hacer un remake de “Saw” a la americana. Después de ver Ellos, que decepcione bastante The eye y que van a por otro remake esta pareja de directores no les veo yo mucho futuro. Quizá sorprendran. Tachán y giro de cámara.

Hurón.