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Lo que el Viento se Llevó

Miércoles, 25 noviembre, 2009

Encontrándonos en el año 2009, considero que es justo conmemorar el 70 aniversario de muchos sucesos acaecidos en 1939, de gran importancia para la humanidad y la historia más cercana, y lejana para generaciones más jóvenes, que no debemos olvidar  como el final de la Guerra Civil Española, el inicio de la Segunda Guerra Mundial y por supuesto en  lo que a nosotros como cinéfilos concierne, el estreno de tres grandes obras maestras, cada una única en su género pero no menos reveladora por los acontecimientos que narraron, estas son: Cumbres Borrascosas, El Mago de Oz y Lo que el Viento se Llevó.

He decidido comenzar con la que, desde mi punto de vista, es una de las mayores obras maestras que se han hecho jamás en el séptimo arte, es: Lo que el viento se llevó, con el añadido que la han repuesto tantas veces en la televisión, normalmente en fechas vacacionales como Navidad o Semana Santa, que ha promovido que sea de los clásicos más vistos en la historia del cine, aunque fuera por obligación.

Como comentamos al inicio, su año fue uno de los más apasionantes en la gala de los Oscar ante su dos grandes rivales. Con 13 nominaciones, sería ganadora de 9 por las categorías de película, director (Victor Fleming), actriz (Vivien Leigh), actriz secundaria (Hattie McDaniel), galardón histórico al ser el primero concedido a una actriz afroamericana, guión, fotografía, decoración, montaje y  logros técnicos. Todos merecidos.

Basada en una novela homónima de Margaret Mitchell. El argumento se desarrolla en 1861 cuando está a punto de estallar la Guerra de Secesión, en el sur estadounidense donde los caballeros románticos dueños de haciendas algodoneras en cuyas mansiones celebran fastuosas reuniones y fiestas, están deseando el inicio de la guerra ante su equivocada visión que su forma de vida es la correcta, la decente y, como caballeros, serán los vencedores. Ante tal vision romantica y apasionada de la vida encontramos a nuestra protagonista Scarlett O’Hara, hija de uno de estos adinerados caballeros, la más guapa, caprichosa, admirada y deseada por todos los muchachos de su región. Ella, sin embargo, sólo ama dos cosas además de su familia: Tara, la finca de su familia donde nació y que le da su fuerza y Ashley, un joven que está prometido con su prima Melanie, de exquisita educación pero de frágil carácter, y que siendo conocedor de la pasión que Scarlett le procesa, éste no es capaz de aclarar si le corresponde. En una de estas fiestas conoce de forma accidentada al atractivo, descarado y con reputación de vividor, Rhett Butler, que no tiene inconveniente en declarar que los cañones yankees arrasarán sin ningún miramiento con sus sueños de batallas de otras épocas. Antes de acabar la tarde se declara la guerra y todos los jóvenes corren a alistarse, será entonces cuando empieza nuestra historia; las aventuras y desventuras de la que pasa a ser nuestra heroína.

En la película  participaron 3 directores: Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, aunque sólo en los créditos aperece el primero.

Película irrepetible porque desde el primer hasta el último segundo mantiene la historia llena de sentimientos absolutamente apasionados que atrapan irremediablemente al espectador, que ríe y, sobre todo, llora gracias a la forma de contarla y retratar la novela en la que está basada, como a la química existente entre sus dos protagonistas Clark Gable y Vivien Leigh, puede ser gracias a que no se soportaban en la vida real lo que provocara que fueran más apasionados, más cuando conocemos curiosidades  como que ninguno de los dos eran en origen los actores destinados a estos papeles, pues se pretendía que fueran Errol Flynn y Bette Davis, porque con esta película empezaron ha utilizarse técnicas de rodaje, se usaron miles de extras o porque cuando ruedan una de las escenas hacia la mitad del film, en la que atraviesan un gran incendio, utilizaron como pasto de las llamas decorados antiguos de otras películas y provocó que acudieran los bomberos al creer que realmente se incendiaban los estudios ante la magnificencia de las llamas.

Más de tres horas de emociones a flor de piel, grandes y atractivos actores que siempre quedarán en nuestras retinas como Rhett y Scarlett, ambientación, decorados, vestuarios y fotografía impecables, que como siempre digo, un clásico de hace tantos años no sólo tiene argumento, aspecto que en el cine actual escasea, sino que, además, se suma que fueran capaces de crear semejantes obras de arte sin contar con técnicas apoyadas por el ordenador por ejemplo.

Recomiendo mucho verla pausadamente, aunque dudo que pueda haber alguien que no haya visto, como mínimo. algún fragmento.

Que la disfrutéis mucho y hasta muy pronto.

Posdata: Se me olvidaba añadir que si sois algo sentimentales, la veáis con pañuelos a mano, pues la última vez que la ví los eché en falta.

Saluditos.